El drama que enluta a Guatemala: los bebés olvidados del Cementerio General

La ecuación es simple: los muertos se acumulan y se acaba el espacio. Es por ello que el Cementerio General de Guatemala, ubicado en el oeste de la capital del país centroamericano, ha decidido exhumar restos para poder seguir celebrando nuevos entierros.

Durante un mes cada año, cinco trabajadores ingresan al cementerio público más grande de Guatemala para exhumar los cadáveres de unos 5.000 be48999_3bes y, junto con los objetos que se depositaron, lanzarlos a una fosa común lindante con el principal basurero de la capital del país. En el caso de adultos la cifra alcanza otros 3.000 restos.

Las autoridades también decidieron que tendrían prioridad para mantenerse en su cripta los restos de aquellas personas cuyos familiares estén al día con las cuotas de renovación al cementerio.

Eso sí: después de 14 años, absolutamente todos los restos van a la misma fosa común, salvo aquellos que se encuentren en mausoleos, la clase pudiente del camposanto.

El criterio para vaciar  criptas es, entonces, el de  «más moroso va primero».  Y el 98 por ciento de los familiares que enterraron a un menor de cuatro años no responden a los llamados para ponerse al día con las cuotas.

«En el caso de los adultos fallecidos, el nivel de respuesta por parte de los familiares es mayor», según comenta a Efe uno de los empleados del cementerio, que prefiere mantener el anonimato.

48999_5Una vez confirmada la ausencia del pago, los restos de los bebés son exhumados. Una cuadrilla de trabajadores, con martillos y máscaras que cubren su nariz y boca,  proceden a  desalojar las criptas.

Los restos de los cadáveres son envueltos en una bolsa plástica con su nombre.  Las imágenes son conmovedoras: algunos bebés están mejor conservados que otros y parecen casi momificados.  En muchos se distinguen matas de pelo, huesos y la ropa con la que fueron enterrados.

Los restos de los niños son apilados y transportados en carretas que funcionan con baterías. Finalmente son arrojados a fosas comunes, junto sus pertenencias, en el basurero. Éstas van desde osos de peluche hasta ropa y accesorios, además del mismo féretro en algunos casos.

La fosa común colinda, irónicamente, con el basurero más grande de la ciudad de Guatemala, una urbe de 3,5 millones de personas.

CUOTAS IMPAGADAS Y AVISOS EN LAS LÁPIDAS

Las cuotas para mantenerse inmune de exhumaciones durante 14 años son, en promedio, de US$4,5 por año. «El problema es que casi nadie viene a renovar»,  agrega un miembro de la cuadrilla, mientras verifica el número de lápida que el equipo estaba a punto de romper.

El procedimiento, de acu48999_2erdo al cementerio, se inicia con el envío de un telegrama a los familiares para reclamar el pago de la cuota de renovación del espacio. Fallida esta negociación, se realiza una publicación en prensa de circulación nacional con el mismo fin.

Finalmente, se escriben números en las lápidas con pintura de color para que los familiares, al visitar al difunto, se vean obligados a acercarse a la administración para entender el origen de las pintadas.

María Elisa Estévez visitaba recientemente a su padre enterrado en el cementerio en un mausoleo perteneciente a su  familia. «¡Veo tantas lápidas pintadas!», relata la señora a Efe. «¿Nadie planificó que así como crece la ciudad deben crecer los cementerios?», agregó.

Cada año, en las fechas de mayor afluencia al cementerio como el día de la madre, del padre, o de todos los santos, se despliegan mantas en varios puntos del lugar con mensajes alusivos a regularizar las cuotas de renovación por ocupación de espacios.

Muchas son las razones para que los familiares no se ponen al día con los nichos de sus bebés. «Los padres no abandonan a los niños, solo al cuerpo», explica a EFE la doctora Silvia Rivas de Verdugo, jefa de medicina de la Unidad Nacional de Oncología Pediátrica y Cuidados Paliativos Pediátricos.

«Los padres siguen soñando a sus hijos, viéndolos por la casa. Muchas veces eso da más consuelo48999_1 que ir a un lugar frío como lo es un cementerio», advierte la doctora.

Es muy interesante lo que sucede con los niños.  Es mucho dolor para los padres recordarse de lo más amado. No hay nada que se demuestre que duela más que la pérdida de un hijo. Los padres cuentan que visitan al cementerio por lo menos una vez a la semana, luego lo van espaciando y probablemente al resolver el duelo dejan de ir”, apunta Rivas.

Los miembros de la cuadrilla encargada de las exhumaciones aseguraron que se despejan alrededor de 45 tumbas diarias de bebés, hasta alcanzar las 5.000. Y durante el período que duran las exhumaciones no se aceptan nuevos entierros de niños, salvo de los que tengan espacio en mausoleos propios.

Si alguna persona se sorprende con la noticia de que su bebé fue exhumado y enviado a una fosa común puede, por cuenta propia, contratar los servicios de alguna de las personas que viven en el basurero y que se mantienen en los alrededores, para que ingrese a la fosa e in48999_4tente encontrar la bolsa que contiene los restos.

Mario, de 50 años, trabaja dentro del cementerio tallando lápidas. “En todos los años que llevo trabajando en esto nunca vi una persona que, al venir a visitar a su niño, se encuentre con la noticia de que fue enviado a la fosa. Pero sí de personas que ya sabían y querían contratar a alguien que se los saque de ahí”, recuerda.

El cementerio fue creado con un trazado ajedrezado, similar al de la Ciudad de Guatemala, y con un área distribuida para mausoleos, otra para sepulturas colectivas y un tercer terreno reservado para los más pobres, según información de la Municipalidad de Guatemala.

El cementerio no posee crematorio. Todo aquel que desee llevar a cabo ese procedimiento debe hacerlo en forma privada.

En Guatemala mueren alrededor de 70.000 personas cada año, de acuerdo a datos oficiales del Gobierno de Guatemala.

EL TERROR VUELVE A UN PUEBLO DE GUATEMALA DIVIDIDO POR UNA CEMENTERA

El asesinato de 11 personas en un confuso enfrentamiento, en el que otras 11 quedaron heridas y que provocó que casi un centenar huyeran de sus casas, ha avivado la tensión en un poblado de Guatemala, que vive en conflicto desde hace ocho años por el funcionamiento de una cementera.

Las versiones sobre lo que sucedió entre la noche del viernes 19 de septiembre y el sábado 20 en San Juan Sacatepéquez, un municipio del departamento (provincia) de Guatemala, son contradictorias.

En lo que casi todas las versiones concuerdan es en que, ese viernes, un grupo de personas armadas con escopetas, pistolas, fusiles y machetes entró en una vivienda de la aldea de Los Pajoques, que pertenece al municipio, y durante un enfrentamiento, que se extendió a otras residencias, murieron 11 personas.

Otras 11 resultaron heridas en el choque, que culminó con varios vehículos y propiedades incendiadas. Más de 85 vecinos abandonaron sus hogares y se trasladaron a albergues temporales a causa del terror reinante en el puebloEL TERROR VUELVE A UN PUEBLO DE GUATEMALA DIVIDIDO POR UNA CEMENTERA.

San Juan Sacatepéquez, a 31 kilómetros de la Ciudad de Guatemala, ha sido escenario en los últimos ocho años de docenas de incidentes por la oposición de 12 comunidades del municipio al funcionamiento de una empresa cementera, de capital guatemalteco, que fue inaugurada finalmente en 2013 pese a la oposición de los vecinos.

Recientemente, también han mostrado su oposición a la construcción de un «Anillo Regional», una carretera de 402 kilómetros que unirá 58 municipios de ocho departamentos.

El de Guatemala decretó, dos días después de la masacre, un de prevención en el municipio, en vigor durante dos semanas. Así restringió, entre otros derechos, las manifestaciones públicas y las reuniones al aire libre.

También emitió una orden de captura contra 29 personas y detuvo a cinco supuestos implicados en los enfrentamientos.

Daniel, de 24 años, asistió el miércoles al funeral de seis de las víctimas, todas residentes en la vivienda atacada por el grupo armado.

«Los encapuchados nos aterrorizan desde 2006», dijo a el joven, que prefirió no dar su apellido atemorizado por posibles represalias.

El grupo armado supuestamente defiende los intereses de la comunidad en contra de la cementera por temas ambientales, «pero en realidad son ladrones y violadores de mujeres», afirmó.

«Yo dejé mi casa a principios de mes», agregó Daniel.

«El acoso ya era insostenible. Hasta golpearon a mi hijo de dos años. Y la noche de los asesinatos una de las casas incendiadas fue la mía», relató.

El ministro de Gobernación (Interior), Mauricio López Bonilla, indicó en una rueda de prensa que «grupos armados y encapuchados han venido actuando en contra de las personas que han identificado que vendieron sus propiedades para la construcción de la carretera».

Esta versión la corrobora Carlos Humberto, otro vecino de las víctimas. «En la madrugada entraron en la casa de la familia acusándolos de haber vendido sus tierras para la construcción de la carretera», afirmó.

«Estos grupos nos vapulean. Nos esperan en la montaña para robar nuestros salarios. Nos amenazan. Ya no se puede vivir así. Quiero que el de prevención dure para siempre», añadió.

Las organizaciones sociales, sin embargo, expresaron su rechazo a la decisión del .

El dirigente del Comité de Unidad Campesina, Daniel Pascual, aseguró que la medida «es un error» y que será utilizada por las autoridades para imponer sus condiciones en contra de quien pueda oponerse a la empresa cementera.

La organización «Doce comunidades organizadas y en resistencia» emitió un en el que denuncia a «grupos paralelos de la cementera» como los «asesinos perpetradores» de la masacre.

Argumentó también que el objetivo es criminalizar a los grupos que se oponen a la empresa productora del cemento y a la carretera.

El gerente general de la cementera, perteneciente a la firma Progreso, José Raúl González Merlo, argumentó que el enfrentamiento fue iniciado por «terroristas» que están en contra de sus trabajadores y de todos aquellos que vendieron sus terrenos para la construcción del Anillo Regional.

Tres de los seis muertos eran hermanos, de apellidos Pacoj Chacaj.

«La familia Pacoj había sido amenazada antes de la masacre. Eran trabajadores honestos», apuntó.

En el entierro de las seis víctimas, una joven lloraba desconsolada. Su padre había sido asesinado y su madre estaba gravemente herida en el hospital, según dijo.

«Tengo que estar viva para cuidar a mi madre», dijo para después asegurar que no quería hablar con los medios.

Minas en Guatemala, entre el conflicto y el desarrollo

Saúl Martinez para EFE

Saúl Martinez para EFE

“No queríamos llegar a esto. El uso de la fuerza es el último recurso que se utiliza. Vamos a desalojar el lugar”. Las palabras de un comisario de la Policía guatemalteca, al frente de un pelotón de 150 agentes antidisturbios, no amedrentan a 300 pobladores de la autodenominada comunidad en Resistencia Pacífica La Puya, dispuestos a evitar el ingreso de maquinaria pesada a una empresa minera canadiense que se ha instalado en su pueblo, a 30 kilómetros de la ciudad de Guatemala.
El recuento de los daños después de 90 minutos de gases lacrimógenos y golpes, incluyó 16 policías y 25 vecinos heridos, según los cuerpos de socorro. Las autoridades lograron limpiar el camino para el ingreso de la maquinaria, aunque 24 horas más tarde los pobladores volverían a instalar el campamento junto a la orilla de la carretera.

La actividad minera en Guatemala está enmarcada dentro de un contexto de conflictos sociales, dilemas ambientales, política fiscal cuestionada y altos precios mundiales de los metales preciosos.

Situación mundial

La demanda de minerales y metales inició, a partir del año 2003, una sostenida demanda, producto de la recuperación de la economía mundial, que produjo un alza de los precios de los principales metales, destacándose el oro, (350 % de aumento desde el año 2004) y el cobre (cuadruplicó su valor en igual período ).

Situación en Guatemala

Guatemala posee reservas de minerales, cuya explotación se vuelve rentable a medida que el precio de los metales en el mercado internacional aumentan. Según el Banco de Guatemala, en el año 2013, la industria minera representó el 1.85 % del producto bruto interno total del país. La producción total fue de 1.002 millones de dólares, un 9.1 % menos que en el año 2012.ducto

La conflictividad social a causa de la minería es un fenómeno mundial. En Guatemala la multiculturalidad de la población, con diferentes concepciones acerca del valor y utilidad de la naturaleza, es otro factor a considerarse en la discusión sobre los beneficios y adversidades de la actividad.

Actores locales y extranjeros se enfrentan, incluso con episodios de violencia. El gobierno, las empresas mineras y los opositores a la actividad minera se encuentran envueltos en complejos procesos que los afectan y ante los cuales toman posición.

Saúl Martinez para EFE

Saúl Martinez para EFE

El Ministerio de Energía y Minas de Guatemala (MEM), emite tres tipos de licencias a las empresas interesadas a invertir en la industria minera. De reconocimiento, de exploración y de explotación (es solicitada por las empresas cuando en la fase de exploración la minera identifica como rentable el proyecto).

Según el MEM a abril del 2014, se encuentran vigentes 62 licencias para exploración , 32 licencias para explotación de minerales metálicos y 133 no metálicos. Y se encuentran en trámite de aprobación otras 391 licencias para exploración y 57 para explotación.

De las 32 licencias para explotación de minerales metálicos, 6 se encuentran activas, en manos de cinco empresas, tres canadienses, una estadounidense y una rusa.

Recaudación fiscal

La actividad minera generó ingresos a Guatemala por 31.7 millones de dólares en el año 2012, de los cuales el 97 % corresponde a regalías obligatorias (0.5 % de la producción al Estado, y 0.5 % a las municipalidades) y regalías voluntarias a las municipalidades (4 % de la producción) informó el Ministerio de Energía y Minas. Además en concepto de impuesto a la renta en el año 2012 Guatemala recibió otros 30.5 millones de dólares.

Considerando la producción total y el aporte total al Estado de Guatemala, la actividad minera tiene una carga tributaria aproximada del 6 %. Según el ICEFI, la carga tributaria promedio de la industria en general es del 11 %.

Saúl Martinez para EFE

Saúl Martinez para EFE

Según CEPAL, en Guatemala, la carga tributaria representa para las empresas mineras el 12.2 % de su renta, en Bolivia es del 57.7 % en Honduras del 10 %, y en Chile el 35.7 %.   En tanto que la actividad minera representa el 0.3 % de los ingresos fiscales totales del país, en Bolivia es del 2.2 %, en Honduras 0.5 % y en Chile el 37.5 %.

En enero de este año Minera San Rafael realizó el primer pago en relación a regalías y pagos voluntarios, USD$1.5 millones por la producción de Octubre a Diciembre del año 2013 (31 millones de dólares exportados), de los cuales 625 mil dólares se destinaron al Estado de Guatemala, 625 mil dolares para la Municipalidad de San Rafael las Flores (la mitad de su presupuesto anual) y 250 mil dólares para las 5 municipalidades que firmaron el acuerdo voluntario, informó el MM.

La minería no es una actividad económica que se integra con el resto de la economía, afirmó Jonathan Menkos, director ejecutivo del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales, ICEFI, extrae los recursos y los vende. “Eso es parte del dilema. No es una industria que llegue y se quede por 100 años,e intente construir una mejora en el mercado doméstico, ni la integración con otro sector. Tampoco es una actividad intensiva en mano de obra porque tienen alta tecnología”, agregó.

La propuesta de Jonathan Menkos, para destrabar los conflictos es generar un debate amplio construyendo espacios de diálogo que determinen si la explotación minera es pertinente para el progreso de Guatemala, evaluando sus costos y beneficios, pero sobre todo, su impacto sobre los derechos humanos. Dependiendo de esos acuerdos se deberá formular una política fiscal para las industrias extractivas que contribuyan a la generación de riqueza para el país.

Empleo

Según Dávila, jefe de comunicación corporativa de Minera San Rafael: “Minera San Rafael emplea directamente a más de 860 empleados, de los cuales el 96% son guatemaltecos y de éstos, más de la mitad son originarios de la municipalidad de San Rafael”.

Según el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social, en el año 2012, sobre un total de 1.185.866 afiliados, el 0.4 % (4.784) correspondían a la actividad minas y canteras, de los cuales el 89 % eran hombres y el 11 % mujeres.

Conflicto social

Menkos, afirmó que la concentración de licencias de proyectos mineros en ciertas regiones del país podría explicar los altos niveles de conflictividad. Para el año 2010 , de los 230 municipios guatemaltecos que no tenían ningún tipo de licencia, el 90 % no reportaba conflicto, en tanto que de los 101 municipios con licenciamientos el 78 % reportaba algún conflicto.

Específicamente en el caso de la minería metálica, la totalidad de las minas en actividad presentan conflicto social.

En el occidente del país, en el departamento de San Marcos, se encuentra la mina Marlin, que extrae oro, plata, zinc, plomo, hierro, cobre y mercurio, operada por la empresa Montana Exploradora, subsidiaria de la canadiense Godcorp. Inc. (tercera mayor productora de oro del mundo) La misma empresa tiene vigentes otras 11 licencias de exploración en la región de San Marcos.

Desde sus inicios, en el año 2003, la minera y las comunidades de la zona han tenido relaciones tensas. Miembros de 18 comunidades indígenas solicitaron medidas cautelares basadas principalmente en que la concesión minera se habría realizado sin consultar en forma previa, libre e informada a las comunidades afectadas.

Saúl Martinez para EFE

Saúl Martinez para EFE

La misma empresa canadiense opera a través de Entre Mares SA, la mina Cerro Blanco, ubicada en el departamento de Jutiapa, al sudeste del país. En agosto del 2013 decidió suspender sus actividades a causa de la baja en el precio del oro. La organización ecologista Madre Selva, aseguró en un comunicado que la verdadera causa de la suspensión es el conjunto de las deficiencias cometidas en el desarrollo del proyecto minero. Y el Ministerio de Energía y Minas de Guatemala afirmó en su anuario de actividades que Cerro Blanco “cerró temporalmente sus operaciones por dificultades técnicas con inundaciones del túnel”.

La minera San Rafael, subsidiaria de la canadiense Tahoe Resources, opera la tercera mina de plata mas grande del mundo, El Escobal, ubicada en el Departamento de Santa Rosa, al sudeste del país.

De acuerdo al Observatorio de Conflictos Mineros de América Latina tres municipios adyacentes a la región de El Escobal han llevado a cabo consultas municipales de vecinos durante el 2011 y todas se han manifestado rotundamente en contra de la actividad minera.

Andrés Dávila, dijo en entrevista con EFE: “Desde que Minera San Rafael llegó al municipio ha mantenido un constante acercamiento y comunicación con las comunidades vecinas. Más de 4,500 personas conocen nuestros procesos y resuelven sus dudas. Esto ha permitido contrarrestar la desinformación que ha existido y ha generado una mayor confianza en la empresa. Esta apertura también ha beneficiado en la reducción de incidentes en la región”.

La violencia no da tregua. Según el Ministerio Público de Guatemala, el 19 de noviembre de 2012 en Jalapa, un grupo de personas interceptaron y robaron la carga de un convoy que transportaba explosivos para la mina San Rafael.

Posteriormente, el 21 de enero de 2013 dos guardias de seguridad privada de la minera fueron asesinados durante un enfrentamiento con personas armadas; y uno de los atacantes también resultó muerto.

Mas tarde, el 27 de abril de 2013 un grupo de vecinos de la localidad se agrupó frente a la entrada de la mina y se generó un enfrentamiento que dejó como resultado seis personas de la comunidad heridas.  En este hecho el Ministerio Público presentó escuchas telefónicas en las que un ex jefe de seguridad de la minera confesaba “Me mandé a quebrar a unos hijos de la gran… Y para no tener problemas con la ley, me tendré que ir un tiempo de Guatemala”.

El 30 de abril de 2013, un grupo de personas privó de libertad a 23 agentes de la Policía Nacional Civil, les quitaron sus armas e incendiarion las autopatrullas. Los captores exigían que se cerrara la mina a cambio de liberar a los policías.  Ese mismo día en San Rafael Las Flores,  fue asesinado un agente policial cuando se dirigía a prestar auxilio a unos vecinos de esa localidad. A raíz de estos acontecimientos el presidente Otto Perez decretó el estado de sitio durante siete días en dos municipios del sector.

El 24 de mayo de este año las fuerzas de seguridad rescataron a una mujer canadiense que fue retenida por lugareños que la tenían atada a un árbol. La Policía Nacional Civil maneja la hipótesis de que la joven, quien no habla español, pudo ser confundida con una trabajadora de la empresa minera San Rafael.

El Tambor, de la estadounidense KCA, es el proyecto minero ubicado en el departamento de Guatemala, que a pesar de poseer licencia de explotación desde al año 2011 aún no ha podido comenzar a operar.

La resistencia “La Puya” ha impedido durante dos años y tres meses, el ingreso de la maquinaria necesaria para iniciar operaciones. Un grupo de personas voluntarias, acampaban en turnos de 24 horas, los 365 días del año, en la entrada de la mina para evitar el inico de operaciones.

Hasta el pasado 23 de mayo cuando la policía nacional civil con gases lacrimógenos y después de un enfrentamiento que dejó mas de 25 heridos de ambos bandos, desalojó el sector para el ingreso de la maquinaria.

A causa de la resistencia a la instalación de la mina Yolanda Oquelí, líder del movimiento opositor, fue baleada en junio del año 2012, luego de haber recibido varias amenazas para que abandone su causa.

Oquelí quien estuvo presente el día del desalojo dijo a EFE que “no tenían ninguna orden judicial para tal acción, fue un acuerdo entre el MInisterio de Gobernación y la empresa minera. Los miembros de las fuerzas policiales quebraban las caras de las mujeres con sus bombas lacrimógenas, tenemos mujeres con sus brazos fuera de lugar, no permitían que entren las ambulancias, teníamos que sacar heridos en carros, éramos mas de 2.000 personas apoyando la resistencia”.

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Saúl Martínez para EFE

 La Compañía Guatemalteca de Níquel, subsidiaria de la rusa Solway Investment Group, opera en Izabal al nororiente del país, y extrae níquel, a inicios del 2007 familias q’eqchi’ argumentando que se les habían expropiado sus terrenos, volvieron a ocupar las tierras en manos de CGN, acciones que fueron seguidas de violentos desalojos y de la persecución legal de los líderes comunitarios .

Medio ambiente

Las organizaciones que se oponen a la actividad minera argumentan daños al medio ambiente, como menor cantidad y calidad del agua, contaminación del aire, deforestación, y cambio drástico del paisaje natural.

“Acá tenemos agua unas tres o cuatro horas a la semana, la mina se va a llevar toda el agua, no podemos darnos el lujo de tener una empresa minera acá”, aseguró Oliva, vecino de La Puya.

La Comisión Pastoral Paz y Ecología (COPAE) efectuó monitoreos del agua disponible en áreas de influencia de la mina Marlin y publicó un informe en el que destaca que “ Luego de 4 años consecutivos de monitoreo de las aguas superficiales y de nacimientos, los resultados obtenidos de metales pesados sobrepasan los límites aceptables, por lo que se genera preocupación, sobre todo si estos continúan en aumento, causando problemas ambientales, y de salud en la población aledaña”. Revela también que parámetros como arsénico, manganeso y aluminio están por encima de los aceptados por el Banco Mundial para Minería a cielo abierto y por la Agencia de Protección al Medio Ambiente de los Estados Unidos.

Dávila aseguró que no es acertado “catalogar a todas las mineras como dañinas del medio ambiente, lo que corresponde es analizar a cada una, sus procesos, su tecnología, su responsabilidad social, y no generalizar”. Afirmó que el agua que se utiliza en San Rafael proviene del interior de la mina y no afecta los pozos comunitarios, es reciclada casi en su totalidad y la que es descargada al ambiente cumple con los requisitos técnicos y legales de la legislación guatemalteca.

 

Cárceles de Guatemala, un auténtico caos

Han pasado ya siete meses desde que Juan, de 20 años, se encuentra en la cárcel de Guatemala sin condena por, supuestamente, robar un vehículo. Su abogado, un defensor público, le preguntó en su último encuentro: “Tú ya tienes sentencia, ¿no?”

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Saúl Martinez para EFE

Juan está detenido en el Centro de Detención Privada de la zona 18 de Guatemala, la cárcel que alberga al 25 por ciento de todos los reclusos del país. Su charla con Acan-Efe tiene lugar en una cárcel del edificio de justicia guatemalteco, a donde fue trasladado para continuar con su proceso judicial.

El reo relata que, con el paso de los días, se fue acostumbrando a dormir en el piso y a ducharse cada cuatro días, pues el agua es escasa tanto para el baño como para beber.

La demanda de médicos y sicólogos por parte de los reos es alta e imposible de satisfacer para todos. Y lo mismo sucede con las actividades destinadas a la rehabilitación: los cursos para profesiones técnicas, como carpintería o herrería, se encuentran totalmente llenas y con listas de espera abundantes, tanto por la falta de espacio como de instructores.

Esteban, padre de seis hijos, también está en prisión preventiva desde hace nueve meses. Prefiere no comentar de qué lo acusan. Su última experiencia tras las rejas fue en 2001, en una cárcel de Texas tras ser capturado sin permiso legal para vivir en Estados Unidos. Hoy recuerda con nostalgia esos días. “Prefiero estar lejos de mi familia y volver a una cárcel de Estados Unidos que ser tratado peor que un animal, como sucede aquí”, afirma.

Dentro de la prisión, las condiciones mejoran siempre y cuando el reo tenga dinero. Los presos pueden comprar, desde un cigarro hasta leche, si cuenta con recursos monetarios, según la versión de varios presidiarios entrevistados por Acan-Efe.

 Cada 90 minutos, un asesinato

El director del Sistema Penitenciario (SP) de Guatemala, Édgar Camargo, tomó el cargo hace 14 meses y está aprendiendo a sobrevivir con el mismo presupuesto de 2013, a pesar de tener una población carcelaria del 156 % sobre la capacidad de las prisiones, aunque es optimista de que este año se aprobará un plan que mejorará la situación.

“Este ess un caos”, confiesa Camargo, quien dirige los 22 centros de detención guatemaltecos, distribuidos en 11 de los 22 departamentos del país. “No tenemos espacio suficiente. Hemos tomado áreas administrativas para convertirlas en cárceles. Y, tanto el reo como el trabajador del sistema, se ven perjudicados en estas condiciones”, agrega en una conversación con Acan-Efe en su oficina.

Camargo,  un militar retirado licenciado en administración de recursos y tecnología, graduado además en laEscuela de Carabineros de Chile,es el cuarto director del SP en los últimos cinco años.

Su antecesor, José Luis González Pérez, dejó el cargo en febrero de 2013, tras descubrirse que Byron Lima Oliva, un militar condenado a 20 años de prisión por el asesinato del obispo Juan Gerardi en 1998, contaba con privilegios que le permitían incluso salir en libertad durante unas horas, según información de medios locales.

La sobrepoblación en las cárceles es elevadísima y las estadísticas de personas capturadas van al alza en un país donde cada 90 minutos hay un asesinato y, en promedio, se detienen a mil personas a la semana por diversos delitos, de acuerdoa datos del Ministerio de Gobernación (Interior).            

Saúl Martinez para EFE

Saúl Martinez para EFE

La violencia del crimen organizado y las pandillas es uno de los principales problemas del país, utilizado para el paso de la droga que llega de Sudamérica con destino a Estados Unidos. En 2013, según cifras oficiales, se registraron 6.072 homicidios, mientras que en 2012 fueron 6.025.

En las cárceles guatemaltecas hay, de acuerdo a información oficial, 170 salvadoreños, 135 nicaragüenses, 113 hondureños, 71 mexicanos, 10 estadounidenses, 29 colombianos y 14 ecuatorianos, además de reclusos en menor cantidad ciudadanos de la República Checa, España, Holanda, Italia y Belice, entre otros países.

 Guardias temerosos

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Los guardias de las cárceles y prisiones guatemaltecas tienen un salario mensual promedio de 430 dólares. “Yo temo por mi vida. Somos pocos para cuidar muchos reos”, asegura bajo la condición del anonimato uno de los 2.763 guardias que componen el SP.

Actualmente hay un guardia por cada seis reos. Los estándares internacionales recomiendan un agente de seguridad por cada cuatro prisioneros, de acuerdo al Instituto Latinoamericano de Naciones Unidas para la Prevención del Delito y el Tratamiento del Delincuente.

El temor de los guardias es fundamentado. En febrero pasado fue asesinado a balazos el director de la cárcel de máxima seguridad Fraijanes II, José Vidal Sarceño. El funcionario conducía su vehículo cuando un sicario le disparó desde una motocicleta en marcha, conducida por otra persona. El crimen aún no ha sido esclarecido.

En 2013, según información de medios locales, cinco guardias del SP fueron asesinados en dos hechos distintos de violencia.

La formación de los aspirantes a guardias está a cargo de la Escuela de Estudios Penitenciarios. Tiene una duración de seis meses y comprende varias fases, como derechos humanos, seguridad, mediación y resolución de conflictos.

 En el mismo espacio culpables y sospechosos

En Guatemala no hay división de espacios para las personas ya juzgadas como culpables y aquellas que esperan un juicio. Ambos grupos de detenidos comparten el mismo espacio.

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Saúl Martinez para EFE

Así sucede, por ejemplo, en la cárcel de la sede de los tribunales guatemaltecos, donde los detenidos esperan ser escuchados ante un juez o trasladados a otro lugar.

Dentro de la sociedad guatemalteca sobran las historias de conductores involucrados en accidentes de tráfico que comparten 24 horas en un espacio reducido con mareros que tienen 45 ingresos en prisión o que son acusados de asesinato.

El 49 por ciento de los privados de libertad en Guatemala se encuentra en detención preventiva, es decir a la espera de un juicio para determinar su culpabilidad o no. El 51 por ciento restante cumple una sentencia.

Las instalaciones obligan a que tengan que convivir en los mismos sectores secuestradores, violadores, asesinos sin distinción. Los únicos delincuentes que son separados son aquellos de maras rivales.

El Instituto Nacional de Defensa Pública, ente encargado de brindar un abogado del Estado gratuito a cualquier acusado, atendió en 2013 un promedio de 200 casos nuevos cada día, un 12 por ciento más que en 2012. Y la carga promedio para un defensor público fue de casi dos casos nuevos a la semana y de dos audiencias cada día.

 Un sistema sin recursos

El Sistema Penitenciario tuvo que adaptar sus necesidades económicas de 2014 al presupuesto de 2013, aún cuando se han sumado 3.000 nuevos reclusos en los últimos tres años, según datos oficiales.

La razón por la que el SP utiliza los mismos recursos económicos que en el período anterior obedece a que el Parlamento guatemalteco no llegó a un acuerdo para elaborar un nuevo presupuesto general del Estado. Y la ley ordena que en esos casos se apruebe el presupuesto del año anterior.

El Estado guatemalteco le otorga anualmente 68 millones de dólares al Sistema Penitenciario. El 63 por ciento se gasta en funcionamiento y el resto se utiliza para inversión en estructura carcelaria a través de licitaciones, de acuerdo a información oficial.

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Saúl Martinez para EFE

Dos ex ministros de Gobernación, Salvador Gándara y Raúl Velásquez, enfrentan actualmente un juicio por un supuesto fraude de 2,2 millones de dólares en la remodelación de una prisión cuando estuvieron en sus cargos entre 2009 y 2010. De acuerdo a medios locales, Velásquez estuvo prófugo de la justicia por 10 meses.  Ambos se han declarado inocentes.

El director del Sistema Penitenciario sabe que necesita soluciones. Por ello pretende crear una “Política Pública Penitenciaria”, un plan con metas a mediano y largo plazo que será entregada al presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, en junio de este año. La intención de Camargo es que el plan sea institucionalizado a través de un acuerdo gubernativo.

 La “Política Pública Penitenciaria”  propone cambios en la Ley del Sistema Penitenciario,  actividades de rehabilitación para los reos, incorporación de medidas sustitutivas al encarcelamiento como trabajo social o pago de multas, nuevos perfiles y capacitación para la contratación del personal del SP y la construcción de centros carcelarios que consideren un incremento mensual de 200 personas, entre otros    .

 “La situación actual de hacinamiento es desmotivante para los reos y para el personal del Sistema Penitenciario”, admite Camargo.  Mientras tanto, espera con ansias que su nuevo plan se ponga en marcha y que, además, se inauguren dos nuevas prisiones, ya en construcción, en Escuintla (al sur del país) y Quetzaltenango (oeste), y que albergarán a 6.000 reos.

Por Natalia Sayed y José Carlos Móvil para EFE